Contra el bloqueo. Día 10.
Como muchos otros pintores, Rufino Tamayo incurrió en el
autorretrato. Varios de ellos muestran elementos dignos de mención y análisis. Los
primeros resultan un tanto convencionales. Trazos fuertes, impacto en colores
oscuros. Aproximados a lo que es la imagen “real”. En cambio, existe otro autorretrato en que su cuerpo
está trabajado con bloques geométricos. El rostro permanece, pero se ha
disuelto un poco. Los colores oscuros del cuerpo quedan, aunque ahora en contraste con el fondo, de tonos
verdosos y azulados más brillantes. La figura ya no está sola, una mujer
esquematizada se encuentra detrás de él, con una mano levantada hacia su
cuerpo.
En el Museo que lleva su nombre vi un autorretrato en que el
cuerpo se encuentra todavía más disuelto. Ha sido sustituido por una figura geometrizada,
rasgos a punto de lo abstracto. Lo más visible del cuerpo es una mano del lado
izquierdo del espectador. Por supuesto, este retrato es el que más me atrae
porque el cuerpo está en proceso de desaparición, a medio camino. Se trata de
un ejemplo claro de que el autor decide qué o de qué manera puede crear un
autorretrato. A veces pareciera que basta con colocarle el nombre para que se convierta en
autorretrato.
La idea convencional que por lo regular tenemos del
autorretrato es que se requiere un cuerpo definido, un rostro ligado a ese
cuerpo, el del autor, el del creador de la obra. He detectado cientos de
autorretratos en que eso no ocurre. Para mí fue un descubrimiento personal que
me sorprendió, aunque para varios críticos constituye un tema de discusión
desde hace muchos años. El autorretrato no tiene límites. Su frontera entre
mostrar un rostro para convertirse en tal ya se ha disuelto. Y podría
convertirse en la disolución total del cuerpo.
En las obras de Tamayo todavía es posible observar un
cuerpo, una presencia humana, rasgos, como una mención en voz baja, una huella;
pareciera que el pintor se embadurnó la mano con pintura y la puso en esa parte
del cuadro. En cambio, existen obras en que no queda un solo rasgo del cuerpo.
Pueden ser pintura de un solo color sobre el cuadro o apenas rasgos. .
¿Qué sería un autorretrato? A veces es difícil cuando un
género puede ser o significarse por medio de cualquier cosa, porque entonces
quiere decir que no es nada. O por lo menos esa es la percepción que me da. Si
bien no estamos en una época en que los límites de cada género o de cada obra
artística no cuentan (por fortuna) con límites fuertes, a manera de armazón, de
pronto confunde un poco el hecho de que cualquier cosa pueda representarte. De
que escojas que cualquier cosa te represente
Lo que existe es siempre un trabajo creativo a partir del
cual se toman las decisiones para que uno u otro sean los medios, la forma en
que el autor se representara. No decisiones nacidas del capricho o de la
ignorancia, sino de un trabajo fuerte en los conceptos de la representación,
ahondando en sus límites. ¿Cuáles son los límites de la autorrepresentación? No
tiene por qué haberlos y en este momento no se encuentran definidos.




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