jueves, 28 de abril de 2016

“No dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana”.
Somos como Felipito (en el mundo de Mafalda) que coloca un letrero de “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” y dice “Mañana empiezo”. Todo se retrasa. Nunca parece llegar el momento. Es un alivio, a veces, darse cuenta de que la mayoría de las personas es así. No le damos tiempo a lo que se supone debería ser nuestra prioridad. Lo dejamos para el último momento, en el mejor de los casos.
O tal vez, como cantaba Rockdrigo: “No tengo tiempo de cambiar mi vida”. Tiempo para lo que sea, excepto para lo importante. Lo urgente destruye a lo importante, porque muchas veces no es importante. A nadie le importara después de que lo realices.
En el trabajo me la llevo bien con los plazos, con las fechas de entrega previstas de antemano. “Deberá enviarlo a más tardar el 28 de abril”. Y el 28 de abril, llueva, relampaguee, me duela el estómago o esté deprimido, va lo que están solicitando. Lo más odioso es cuando te llega una solicitud que te da tres horas para contestar”. “Es para hoy”, y son las seis de la tarde. Inclusive así lo concluyo y lo mando. ¿Se han dado cuenta de que la información que nos pasamos generando toda una noche en vela, ahora a nadie le importa? Power points desechables.
Una vez me pidieron una reseña sobre un libro del violonchelista mexicano Carlos Prieto. La querían para el día siguiente. Me acuerdo que estaba sumamente cansado. Compré el libro, leí partes en el viaje en el Metro, y esa noche la escribí. Mi cansancio quedó atrás, leí el libro con placer. Me sentí motivado porque la música es mi pasión secreta y darle tiempo a esas pasiones hacen que no experimentes el cansancio.
También cumplí con las tareas durante un largo trecho de mi vida académica. “Leer este texto durante la semana y participar en el foro por lo menos tres veces”. Y allí estaba yo, concluyéndolo todo a tiempo, aunque durmiera poco. (De hecho, no me gusta dormir mucho). Y tan contento.
A veces pienso que lo que me ha detenido en los últimos tiempos es la ausencia de fechas límite semanales, mensuales. Sólo sé que el semestre concluye en mayo y cuando todo comienza parece tan lejano que resulta difícil que pasarán días y días sin que avances ni siquiera una página. Que dejarías día con día de hacer lo que se supone más gusto te daría hacer.
No hay fecha límite. Nadie te pide un trabajo por semana o avanzar diez cuartillas semanales. Nadie te persigue o te acosa. Estás libre a tus propias fuerzas, control y autodominio. “Y ahora que haremos con tanta libertad”, dice Felipito en algún lado. No he sabido qué hacer con ella. Es verdad que trabajo tal vez 18 horas al día y me quedan seis horas para dormir (a veces menos), pero me parece extraño, repito que mi avance sea tan mínimo. Y a mi tutor parece darle igual. Creo que todos los tutores son iguales, pero mi tutora de la tesis de licenciatura me apoyó de manera muy distinta. En fin, la responsabilidad es mía.
Así, que cuídense, por qué ya me di cuenta de mi hábito de postergar las cosas y no pienso seguir así.
Mañana empiezo.

miércoles, 27 de abril de 2016

Reto contra el bloqueo. Día doce.

¿Te alojarías en el Hotel California? Such a lovely place. Mientras el maestro de cámara da la orden para adorar a la bestia, y la recepcionista te dice que puedes entrar cuando quieras, pero nunca puedes salir. The pink champange on ice. Somos los prisioneros de lo que hemos creado, somos los sirvientes de las ciudades que construimos. Dicen que está en medio del desierto. Dicen que está en medio de cualquier ciudad. Serías uno más en la estadística. Desaparece en medio de la sed. Hace tanto que perdimos al vino. Viaje con pesadilla incluida. Todos hemos entrado allí. Creo que ninguno ha logrado salir. Música hipnótica.
El Hotel California, un lugar mítico en medio del desierto. Una probada del horror cotidiano en medio de un disco, un video, las páginas de You Tube. ¿Nunca has viajado por una carretera mientras en el estéreo suena a todo volumen? ¿Nunca has escuchado mi voz mientras dejo caer esta canción en la rockola? Una ciudad en medio de la mente.
¿Has visto al gato de Alicia en el País de las Maravillas? Te dirá que si sigues caminando sin saber a dónde vas, casi seguro que llegarás a ninguna parte. Pero ¿a dónde va el gato cuando desaparece? ¿Le interesa ir a algún lado? Tal vez si camino sin saber hacia dónde voy, lo encontraré al final de ese sendero, El gato se desvanece con lentitud, un cuerpo que se va. Habla de ir, de senderos, direcciones, metas, mientras se pierde en el aire. No contesta preguntas vagas, sólo te responde con precisión si sabes exactamente a dónde vas. Y si sabes a dónde vas, ¿para qué le preguntarías cómo llegar? Te ha encerrado en su mundo de palabras. Si no sabes a dónde vas, llegarás. Si sabes a dónde vas, también llegarás. Tal vez es un maestro zen que te dice que lo importante es mantenerse en el camino, seguir adelante. Tal vez no te dice nada. Quizá piensa que haces mal en preguntar, ¿no te das cuenta de que no hay respuesta? ¿Preguntas en medio de un mundo absurdo? ¿Qué respuestas esperas obtener?
¿Has abordado al barco de Ahab para cazar a la ballena blanca? Pobreza y escasez como resultado de una obsesión. La muerte colectiva es lo único que alcanzarás. Diversión garantizada mientras la ballena se vuelve contra el barco y lo destroza, mostrándole a los marineros al capitán Ahab que les hace señas para que lo alcancen en el infierno. William Faulkner podría guiarte sobre el cuerpo de la ballena. Sabe que ella nunca leyó a Freud.
Mientras navega por los mares a bordo del barco de Ahab, te cruzarás con otra nave pletórica de grasa y carne de ballena, que ha tenido el mejor año de caza de toda su existencia. Tal vez entonces te preguntes cómo diablos fue que subiste en el barco de los obsesivos, los que persiguen la blancura y la prefieren por encima de la abundancia. La respuesta sería porque tú estás para ese barco, porque ese barco estaba para ti.

martes, 26 de abril de 2016

Reto contra el bloqueo. Día once. 

Me gustan las cosas antiguas: las películas en blanco y negro, las fotos pre digitales (las que necesitaban un proceso de revelado para que pudieras verla), los edificios del siglo XIX, la Historia de otros tiempos. Me fastidia mucho de lo nuevo, pero lo utilizo día con día.

Me gusta la historia del niño que coronaron rey. Odio las historias de los niños torturados, abusados, perdidos.  Creo que defender a esos niños, a los nuestros, es una de las luchas sagradas que deberíamos de emprender todos.

Me gusta la historia del capitán  Nemo y su submarino.

Me gusta cantar con mis hijos la canción del submarino  amarillo de los Beatles. La versión de los Muppets es súper disfrutable.

Me gusta que siempre escucho música en mi cabeza, mi mente tararea una canción a cada momento. No me gusta cuando mi mente se atasca en  alguna canción fea o pésima, no sé de Arjona , o algo peor. En momentos así, la repite una y otra vez y estoy a punto de saltar al paso del Metro. Me gusta cuando se desliza de una música a otra, de una nota a otra, como si las estuviera inventando en ese momento. Canto en voz baja. También me gusta el silencio.

Me gusta ver la lluvia y que no me toque. Una gran lluvia vista desde arriba, los árboles estremecidos por el viento, nos recuerda que la naturaleza no puede ser dominada, por más que fatuamente lo creamos.

Me gusta estar solo, porque casi nunca estoy solo. Rodeado. Como si trabajara en un escaparate en Presidente Mazaryk. Casi siempre alguien quiere que lo atienda o necesito hablar con alguien o necesito exageradamente la atención de una persona. La soledad cura de todo eso.

Me gusta mi proyecto final de maestría. Una idea que de repente no me parece tan común. De pronto me parece absurda y al siguiente genial. Me gusta darme cuenta de que no es ni una ni otra. Es algo que debo explorar mediante la escritura. Eso es todo. Apasionarse por ella va más allá de la idea.

Me gustan los sabores tropicales: maracuyá, guanábana. Pero ¿hay alguno que no sea tropical? El tamarindo, el plátano, el coco, la piña también son tropicales, aunque los sienta más domésticos. Claro, la manzana es más de granja. Sin duda, los sabores tropicales te hacen viajar a través de los sentidos.

Me gusta caminar de noche por las calles de esta ciudad, sobre todo el Centro Histórico. Descubrir edificios, monumentos, fachadas perturbadoras, los sonidos de la gente en los cafés y restaurantes. Es el momento en que la ciudad, para mí, se vuelve más habitable. Menos autos, más vida. Menos correr hacia el trabajo, para correr hacia la diversión, el grupo, el amor.

Me gusta que me guste el mundo. Me gusta que todavía me indignen ciertas costumbres antihumanas. Sé que la indignación no es suficiente.


Construyo mi mundo día con día, segundo por segundo, frágil y en movimiento, cada instante podría ser el derrumbe o la nueva arquitectura. 

lunes, 25 de abril de 2016






Contra el bloqueo. Día 10.

Como muchos otros pintores, Rufino Tamayo incurrió en el autorretrato. Varios de ellos muestran elementos dignos de mención y análisis. Los primeros resultan un tanto convencionales. Trazos fuertes, impacto en colores oscuros. Aproximados a lo que es la imagen “real”. En cambio,  existe otro autorretrato en que su cuerpo está trabajado con bloques geométricos. El rostro permanece, pero se ha disuelto un poco. Los colores oscuros del cuerpo quedan, aunque  ahora en contraste con el fondo, de tonos verdosos y azulados más brillantes. La figura ya no está sola, una mujer esquematizada se encuentra detrás de él, con una mano levantada hacia su cuerpo.

En el Museo que lleva su nombre vi un autorretrato en que el cuerpo se encuentra todavía más disuelto. Ha sido sustituido por una figura geometrizada, rasgos a punto de lo abstracto. Lo más visible del cuerpo es una mano del lado izquierdo del espectador. Por supuesto, este retrato es el que más me atrae porque el cuerpo está en proceso de desaparición, a medio camino. Se trata de un ejemplo claro de que el autor decide qué o de qué manera puede crear un autorretrato. A veces pareciera que basta con colocarle  el nombre para que se convierta en autorretrato.

La idea convencional que por lo regular tenemos del autorretrato es que se requiere un cuerpo definido, un rostro ligado a ese cuerpo, el del autor, el del creador de la obra. He detectado cientos de autorretratos en que eso no ocurre. Para mí fue un descubrimiento personal que me sorprendió, aunque para varios críticos constituye un tema de discusión desde hace muchos años. El autorretrato no tiene límites. Su frontera entre mostrar un rostro para convertirse en tal ya se ha disuelto. Y podría convertirse en la disolución total del cuerpo.

En las obras de Tamayo todavía es posible observar un cuerpo, una presencia humana, rasgos, como una mención en voz baja, una huella; pareciera que el pintor se embadurnó la mano con pintura y la puso en esa parte del cuadro. En cambio, existen obras en que no queda un solo rasgo del cuerpo. Pueden ser pintura de un solo color sobre el cuadro o apenas rasgos. .  

¿Qué sería un autorretrato? A veces es difícil cuando un género puede ser o significarse por medio de cualquier cosa, porque entonces quiere decir que no es nada. O por lo menos esa es la percepción que me da. Si bien no estamos en una época en que los límites de cada género o de cada obra artística no cuentan (por fortuna) con límites fuertes, a manera de armazón, de pronto confunde un poco el hecho de que cualquier cosa pueda representarte. De que escojas que cualquier cosa te represente

Lo que existe es siempre un trabajo creativo a partir del cual se toman las decisiones para que uno u otro sean los medios, la forma en que el autor se representara. No decisiones nacidas del capricho o de la ignorancia, sino de un trabajo fuerte en los conceptos de la representación, ahondando en sus límites. ¿Cuáles son los límites de la autorrepresentación? No tiene por qué haberlos y en este momento no se encuentran definidos. 

domingo, 24 de abril de 2016

Día nueve. Contra el bloqueo. 

Los mejores libros de autorretrato

Mi tema son los autos.

Pero no los Chevy, Volkswagen, Ferrari, entre otras muchas marcas.

El autorretrato, la autobiografía, los sistemas autorreferenciales.

Mi tesis de licenciatura es acerca del sistema autobiográfico de Sergio Pitol, cuatro libros autobiográficos.

Escribo ahora un proyecto en torno a un tipo específico y un tanto insólito de autorretrato. Encuentro en él contenidos que me llevan demasiado lejos, un tema que al principio me pareció breve y sustancioso, pero que como todo tema que se respete tiene una exagerada bibliografía posible, aunque no trate ese tema en concreto. En fin.

En el camino me he encontrado con libros importantes en torno al autorretrato. Aquí enlisto los que me parecen o resultan más significativos.
“500 autorretratos”, de Julian Bell. Recopilación casi total del género en la pintura occidental. Exhaustiva. Abarca desde los egipcios antes de Cristo hasta autores nacidos en los sesenta (sólo algunos). Muy útil por esa fuerza de selección. Su debilidad es que se trata únicamente de una recopilación gráfica, sin análisis de lo que presenta. Su reflexión, en todo caso, es la manera en que lo presenta, pero no aporta demasiadas luces a los que investigamos acerca del tema.
 “La mirada del retrato”, de Jean-Luc Nancy. Aquí podría haber un problema porque no habla específicamente del autorretrato. No obstante, queda claro que el autorretrato forma parte del retrato, así que le aplican muchos de los conceptos de Nancy. De hecho, el autor no encuentra diferencia entre unos y otros. Para él, el autorretrato no requiere un análisis distinto. Un cambiante sujeto filosófico se manifiesta en el retrato. Si es así, tal vez nunca como en las obras de este naciente siglo y del pasado se puede advertir cambios en diversos ámbitos, en la forma de imaginarnos a nosotros mismos, en el modo como nos relacionamos con nuestros cuerpos y en cómo nos relacionamos con las imágenes, con las propias y las de los otros. De qué manera intervienen ellas en nuestra vida.
“Cien autorretratos mexicanos”. En noviembre de 2012 asistí a una exposición en el Centro Nacional de las Artes. De manera un tanto azarosa, porque iba yo a otras actividades. Me sorprendió encontrarme con ella en la entrada de la Biblioteca, porque en ese tiempo el tema del autorretrato me rodeaba, ya había decidido que por allí me iría para la escritura de mi tesis, pero todavía no lo concretaba.

Creo que las obras de arte es difícil mirarlas realmente, en todo lo que significan, en una fotografía. Por ello observarlas en cercanía me abrió un espacio amplio de reflexión. En especial, hubo obras que me llamaron, me obsesionaron y todavía giro en torno a ellas, a su tema, aunque no son las que me he puesto a analizar en mi proyecto.


Mi enfoque de análisis no es por autores, sino por estrategias, formas de autorrepresentarse. Autor por autor no funcionaría para análisis como éste. Además de que ya se encuentra un tanto pasado de moda. En eso estoy. 

sábado, 23 de abril de 2016

Día ocho. Palabras contra el blqueo. 

Cosas que no sé y que tal vez a nadie le importan

¿Por qué se separaron Los Beatles?

¿Por qué beetles (escarabajos) con “ea”?
¿Con quién pactaron los Rolling Stones para continuar cantando, si ya tienen edad como para tararear en un asilo?

¿Cuántas novias, cuántas botellas, cuánto dinero tuvo José Alfredo Jiménez como para sentirse el rey?

¿Paul Mc Cartney murió y todos los que lo sabían lo ocultaron?

¿Por qué la gente busca mensajes secretos en las canciones de los Beatles? ¿A quién o por qué alguien como ellos se la pasaría escondiendo lo que querrían decir? ¿Eran tan intricados y secretos como para hacer algo así? Está bien ser complicaditos, pero no te enredes en torno a ti mismo. Si los Beatles escondían mensajes en sus canciones, ¿quiere decir que eran oaxaqueños y se enredaban metafísicamente en torno a sí mismos; qué creían tener profundos y alucinados pensamientos? La experiencia me dice que tener una intención secreta y tratar de que alguien la encuentre es un acto demencial y que quita mucho tiempo. ¿Dejaron de dar conciertos para tener tiempo de ocultar mensajes?

Teoría del complot: todos los Beatles murieron en el avión que iba a la India. Los de la disquera lo ocultaron y buscaron seres que fueran idénticos a ellos, tocaran igual, contaran chistes parecidos y fueran amigos. Les falló porque estos se odiaban así que no duraron demasiado tiempo juntos.
Teoría anticomplot: si los Beatles hubieran muerto y se hubiera hecho público, sus discos se hubieran vendido muchísimo más durante varios años. La muerte de una celebridad se convierte en un excelente negocio.

Por otra parte, el arte lleva secretos dentro de sí, las imágenes ocultan algo, existen seres que no aparecen en la foto. Las palabras se niegan a primera vista. Las canciones de los Beatles resultan misteriosas por sí mismas, más allá de la necesidad oscura de contar mensajes que tal vez a estas alturas de la vida a nadie le importarían.

Lo que muestra la dudosa y falsa historia en torno a la muerte de un Beatle. En el fondo, ¿qué significaría que un integrante de los Beatles hubiera muerto y que quienes lo manejaban decidieran buscar uno idéntico para que el grupo siguiera adelante? Que era un negocio sumamente rentable. El miedo a perderlo, a no seguir ganando libras y libras y tener que volver a Liverpool a cantar en barecitos. Otro significado: que todos eran sustituibles, ninguno imprescindible, lo cual niega la importancia de buscar a alguien que lo sustituyera. Que detrás de esos muchachos había una fila de cuates más o menos iguales, capaces de sustituir a músicos talentosos y seguir como si nada, con apenas uno que otro ligero brinco y la culpable necesidad de dejar mensajes oscuros en las
canciones e imágenes derivadas de los Beatles.

Paradoja: Lo que tiene de verdad esa falsa teoría es que la realidad es construible, no es tan real (Lennon también lo diría). Ladrillo a ladrillo lo que nos rodea ha sido construido por otros y nos parece normal. En el fondo, eso es lo que se adivina. Día con día, quienes detentan el poder construyen lo que deberemos ser mañana y no nos damos cuenta de ello, apenas quedan un poco a la vista mensajes secretos de toda esa oscuridad.

Pues será lo que quieran, verdad o mentira o un juego de los medios o una estupidez, pero mi hijo no se sabe nada de esto ni los nombres de cada uno de ellos, pero le encanta la música de estos chavos de Liverpool. Eso es lo que importa.

viernes, 22 de abril de 2016

Reto.
Día siete.
Cosas que sé y que a nadie le importan.
Que Paulina Rubio es géminis.
Que los caballitos de mar son andróginos.
Que Rebis era el andrógino en la Edad media. Un ser esférico que contenía los dos sexos, dos rostros, dos cuerpos en uno solo. Cierta armonía en el amontonamiento. División y separación.
Que Paul Mac Cartney es géminis.
Que nadie te pide que escribas, es un acto solitario. El teatro es diferente. Siempre avanzas en comunidad, en grupo. El acompañamiento está garantizado. He estado en el centro de una producción de ópera en Bellas Artes y quien la dirige mueve un mundo.
Que la soledad no es mala ni terrorífica, siempre y cuando la escojas y vayas de ella al acompañamiento.
Que a la muerte no es necesario llamarla ni invocarla: ella llega sola.
Que Dante Alighieri era géminis.
Que la androginia se concibe en estos tiempos como un solo cuerpo que concentra los dos sexos. En algún momento se perdió el doble cuerpo para darle lugar a uno en que la identidad resulta ambigua.
Que a John F. Kennedy lo mató una bala, dos balas, tres balas, la mafia, los cubanos, Fidel Castro, Pancho Villa, el vicepresidente Johnson, la CIA, o sea, sé que no sé.
Que Ramón López Velarde era géminis.
Que la androginia y géminis tienen una relación. Signos dobles.
Que una vez me preguntaron por la diferencia entre piscis y géminis, los dos signos duales. Inventé que géminis es doble pero se concentra en algo, mientras que piscis son dos peces, dos cuerpos que van en sentido contrario, siempre opuestos. Y no lo saben. Piscis resuelve las confusiones y ambigüedades no tomando decisiones.
Que me gustan los perros tanto que no tendría uno encerrado en un departamentito.
Que los gatos no me disgustan.
Que los elefantes me fascinan.
Que un niño sin perro no es un niño completo.
Que en las ciudades criamos niños incompletos.
Que el Marqués de Sade era géminis.
Que en las características de los signos siempre se menciona que géminis tiene atribuciones literarias. Como todo lo de los signos a veces pareciera que esta idea es totalmente cierta, pero si lo analizas estadísticamente resulta que puede ser que haya más en este signo, pero no es exclusivo de él. Imagínate: naciste géminis, luego entonces eres escritor. Sería fácil aunque determinista al extremo.
Que el mundo gira alrededor del sol y que a eso se reduce mi conocimiento astronómico.
Que todo lo que rodea al poder es oscuro, confuso y lleno de sangre. Y que nunca sabremos nada que tenga que ver con sus actos. Siempre desconoceremos lo que hace y cómo lo hace.
Que el primer ser vivo que salió al espacio exterior fue la perrita Laika. Era soviética. Dio vueltas alrededor del planeta Tierra. En su última comida le administraron un veneno.
Que mi amigo José María Arreola es géminis. Un cuate realmente divertido y creativo. No conozco a nadie más que tenga tan en extremo esas características.
Que en ambientes donde he estado las estadísticas mostraban que había más personas del signo géminis que de otros signos. Al parecer efectivamente confluyen en actividades que tienen que ver con la comunicación.
Que mis hijos son géminis.
Por cierto, soy géminis.
Que las estadísticas muestran que en este texto de quinientas palabras "géminis" aparece doscientas veces.