16 de junio
Es un día literario. Por azar o por necesidad.
Se entrecruzan en ese día tanto el mito más popular como la
alta literatura.
El monstruo y el personaje que navega por las islas míticas
y por una ciudad moderna.
Finalmente: formas extremas del sueño de la literatura.
Un verano tormentoso. La noche del 16 de junio de 1816,
cuentan narradores como Vicente Quirarte, fue puesta en juego la apuesta, el
juego, de escribir un relato de terror. Quien lanzó el reto fue uno de los
seres más literarios que haya existido: Lord Bryron. El resto de los invitados
eran ni más ni menos que Percy Shelley, Mary Shelley y John William Polidori.
Dos de los mayores poetas del romanticismo, un médico y una mujer que alcanzó
una voz narrativa plena. Frankenstein (Mary Shelley) y el vampiro (Polidori)
surgieron de esa noche. Dos mitos que conjuntan los terrores de una sociedad al
Otro, a la ciencia, a lo que todavía no sabemos si mora en la oscuridad o en
nuestras mentes.
Recordemos que el monstruo Frankenstein al principio es
bueno y busca la compañía humana, pero es el Otro y causa un miedo que provoca
lo rechacen y persigan. Ansía el contacto con los otros, pero ellos lo
rechazan. Claro, este personaje no se
llama Frankenstein aunque todos le llamamos así. El nombre de la novela alude
al creador, al constructor del monstruo. Su nombre pasa al Otro. Los dos se
confunden. Mueren juntos tras perseguirse el uno al otro.
Por cierto, el personaje del científico que reclama su
derecho autodestructivo de crear vida se llama Víctor, Víctor Frankenstein.
En 1922 se publicó el Ulises de James Joyce. Es una novela
que dura un día, desde la mañana al final. Irlanda, la sociedad contemporánea
revisada minuciosamente. Las técnicas literarias más complejas son puestas en
marcha en esta novela fundamental para nuestro tiempo. Pocos la han leído o han
concluido su lectura. Un reto como pocos para los lectores. Las técnicas
literarias puestas en juego aquí funcionaron como escuela para buena parte de
la novela del siglo próximo pasado.
El día en que transcurre la novela es el 16 de junio de
1904. Cada año en Dublín muchas personas hacen el recorrido que sigue el
personaje principal Leopold Bloom. Le llama el Bloomday.
De las aguas de la Odisea al menos sagrado tiempo moderno.
Las ideas de Grecia e Israel mezcladas en la voz de cada uno de nosotros, nos
marcan aunque no lo sepamos.
Ulises de Joyce: la parodia que revitaliza al mito, lo hace
cotidiano. En cada esquina nos esperan las sirenas, el monstruo de un solo ojo,
el hijo que nos busca, la esposa que teje despiadadamente sus días y su
silencio. Algo arma nuestros días, nos lleva por cada minuto del mundo, y ya no
son los dioses.
Palabras que vienen de un día que es muchos días, al igual
que cualquier otro del calendario; el
monstruo y el hombre que recorre su ciudad vienen de esas noches de tormenta en
que las palabras emergen para suscitar emociones, para cruzarse con la
inteligencia.
16 de junio
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